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lunes, 15 de julio de 2013

Víbora australiana verde (Acanthopis crotalus)


La víbora australiana verde (Acanthopis crotalus). El voluminoso cuerpo de esta víbora fija a la serpiente firmemente al suelo cuando alza la cabeza para capturar la presa. Los ojos, como los de un gato, se abren de par en par en la oscuridad. Detrás de ellos hay una gran glándula con veneno; por eso la cabeza tiene forma de cuña. A menudo, el dorso de la serpiente presenta bandas de color entre marrón claro y rojizo o negro. Los colmillos fijos tienen una longitud de 6 mm. La penetración superficial en la piel humana explica el largo tiempo necesario para que la víctima muera. La cola termina bruscamente en una punta contoneante en forma de gusano. Esta víbora puede medir hasta 1 m. Come lagartos, ranas, aves, ratones y algún que otro mamífero pequeño. Ataca de un solo golpe y su veneno contiene una mezcla de toxinas nerviosas letales. Su tiempo de vida se desconoce.
Por su aspecto y sus hábitos, los primeros naturalistas se convencieron de que la víbora australiana pertenecía al grupo de las víboras. Aunque conserve el nombre, hace tiempo se sabe que en Australia y Nueva Guinea no hay, en realidad, ninguna víbora.
Esta serpiente puede inyectar 60-70 mg de veneno de una vez; para matar a un hombre bastan menos de 20 mg. El veneno puede actuar lentamente. A menudo, síntomas como la incapacidad de respirar no aparecen hasta que han transcurrido 24 o 48 horas.
Cuando los colmillos de la víbora australiana se desgastan o se rompen, se sustituyen por otros nuevos. A menudo, la serpiente se traga los colmillos viejos, que atraviesan todo su cuerpo sin causarle ningún daño. En los experimentos, los científicos han saltado repentinamente cerca de una víbora australiana mientras descansaban sin provocar en ella ninguna respuesta.
La boa de Nueva Guinea (Candoia aspera), no venenosa, imita a la víbora australiana para espantar a sus depredadores.
Caza sus presas al acecho basándose en su astucia y el veneno de sus colmillos. Al caer la noche en los matorrales australianos, se tiende en el suelo para camuflar los anillos y mueve la cola como si fuera un gusano. Ciertamente, no se esfuerza demasiado. Después de todo un día holgazaneando sobre un montón de hojas no tiene prisa por moverse, y tan sólo espera. Pero ahora se pone en guardia, y menea la cola con lentitud y firmeza para atraer a una rata indiscreta.
Ejemplo de caza:
Es de noche en el bosque, y una rata canguro (un pequeño marsupial) detecta movimiento en un montón de hojas muertas. Como es muy curiosa, lo investiga.
El cebo se mueve cada vez más deprisa, tentando al marsupial a acercarse hasta que ¡zas!, con la rapidez de un látigo, la serpiente atrapa al animal.
La serpiente está distribuida por el extremo sudoriental del continente. Vive también en los bosque de Nueva Guinea.

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