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martes, 30 de julio de 2013

Serpiente de cascabel (Crotalus atrox)

Serpiente de cascabel (Crotalus atrox). Cada ojo presenta una pupila vertical que se ensancha en la oscuridad para dejar pasar la tenue luz. El cascabel, es una serie de escamas córneas que encajan unas en otras de forma holgada. Cuando la serpiente, al ser molestada, hace vibrar la cola (más deprisa de lo que el puede ver el ojo humano) suenan como un cascabel. Dos fosetas o sensores térmicos, una delante de cada ojo, detectan el fulgor del calor corporal. La serpiente exhibe en el dorso un inconfundible dibujo en forma de rombos. Le sirve para camuflarse mientras descansa o cuando aguarda sigilosa a una presa.
Puede medir de 75 cm a 2,1 m y pesar hasta 5 kg. Sus principales presas son pequeños mamíferos, aves y lagartos. Su tiempo de vida es de 30 años (Cautividad).
La gente solía pensar que las serpientes usaban el cascabel para “hablar” unas con otras y “encantar” a sus presas, que se dirigían en línea recta hacia su boca abierta. Hoy en día se cree que el cascabel evolucionó para defenderse de los bisontes, que en tiempos recorrían Norteamérica en inmensas y destructivas manadas.
Al terminar el otoño, las serpientes de cascabel se reúnen por docenas en “guaridas” donde hibernan en una cálida piña. Esta suelen estar cerca de las casas, pero pasan desapercibidas.
A menudo, cuando la serpiente abandona el estado de hibernación, lo primero (y último) que ve es el cañón de un fusil. Cada primavera, se caza miles de serpientes de cascabeles, y se capturan y matan otras muchas ante la mirada de las múltiples agolpadas en “rodeos” de reptiles.
Un motivo por el que la serpiente de cascabel es tan peligrosa es la inmensa cantidad de veneno que puede inyectar, sobre todo si el animal no ha mordido nada (o a nadie) recientemente.
Al caminar por los senderos del oeste de Norteamérica es vital mirar bien dónde se pisa, sobre todo si se escucha un siniestro cascabel. Ignorar este aviso característico de la serpiente es un error tan grave que rara vez se repite. Muchos depredadores del oeste americano se deleitan comiendo serpientes, pero son pocos los que se atreven con una serpiente de cascabel. Esta gran serpiente no rehúye la lucha para defender su terreno, lo que no debe sorprender, dadas las armas de que dispone.
Un coyote en busca de comida molesta a una serpiente de cascabel adulta que sesteaba al sol. El coyote está muy interesado: no ha comido nada desde que salió de su guarida al alba y la serpiente sería un desayuno perfecto, aunque tardío.
La serpiente retrocede cuando el coyote avanza, y agita la cola con furia. El coyote decide que lo primero que ha de hacer es terminar con el molesto cascabel.
Al instante, las serpiente ataca con sus largos colmillos y le inyecta una dosis completa de veneno en la carne. El coyote aúlla de dolor y se aleja arrastrándose, agonizando hasta morir; la serpiente sigue dorándose al sol.
La serpiente de cascabel está extendida desde el Centro-sur de California al Golfo de México en Texas, y en varias pequeñas islas del golfo de California. Vive principalmente en zonas secas, en particular las que contienen matorrales y afloramientos rocosos. Es más común en tierras bajas, aunque puede encontrarse en sistemas montañosos de hasta 2.000 m.

Boa esmeralda (Corallus canina)

Boa esmeralda (Corallus canina). El cuerpo voluminoso está aplanado lateralmente, lo que permite a la boa retorcerse entre las ramas y trepar a los troncos altos. Cuando la boa se enrosca en una rama, suele apoyar su ancha cabeza en el centro de los anillos. Por el día, las pupilas se estrechan como las de un gato, pero cuando la boa caza durante la noche, se ensanchan para ver en la oscuridad. Musculosa móvil, la cola se enrosca con fuerza en las ramas para sostener a la serpiente colgando sobre el suelo del bosque. Las brillantes escamas verdes de la boa se confunden con las lustrosas hojas perennes, mientras que las barras blancas del dorso semejan la luz moteada que proviene del sol. Las fosetas entre las escamas de los labios contienen órganos termosensibles que detectan el calor del cuerpo de las víctimas en la oscuridad. Los dientes finos y afilados, atraviesan con facilidad el pelo y la piel para clavarse en la carne. Además, se curvan hacia atrás para que la presa no pueda escapar.
La boa esmeralda puede llegar a medir de 90 cm a 2m. Sus principales presas son los mamíferos, aves y lagartos. Puede producir de 10 a 20 crías en una sola puesta. Puede llegar a vivir a hasta 17 años (Cautividad).
Los sensores térmicos de los labios de la boa esmeralda pueden detectar cambios minúsculos de temperatura, lo que hace a la serpiente increíblemente sensible a la cercanía de las posibles víctimas de sangre caliente.
Por lo común, la boa esmeralda cuelga la cabeza abajo para devorar la presa, pues así la puede engullir con más facilidad.
Aunque una boa esmeralda adulta es de color verde brillante, sus crías a menudo son naranjas o de color teja. Tal vez se trate de una estrategia de protección que imita el color de las venenosas víboras arborícolas.
Como otras boas, esta especie presente dos espolones en la base de la cola: son vestigios de las patas traseras que desaparecieron durante el proceso evolutivo.
Carl von Linneo dio a la boa esmeralda su nombre en latín, Corallus canina, en 1758. El término Corallus se refiere probablemente a los dibujos en forma de coral que observó en algunas variedades. Canina viene de “perro”, debido a la forma de la ancha cabeza de la boa  y la longitud de sus dientes, al estilo de un can.
Suspendida de una rama en la húmeda selva amazónica, esta boa es una trampa viviente para cualquier animal que se acerque por sus proximidades. Y si se cansa de estar quieta, persigue a la presa por los árboles. Muchas  criaturas de la selva terminan su vida en el terrible abrazo de los anillos verdes de la boa esmeralda. Con su dientes como agujas y sus reflejos instantáneos, la serpientes es capaz incluso de atrapar aves en pleno vuelo mientras se encaminan a una rama en la que posarse.
Ejemplo de caza a aves:
Apostada en una rama como si fuera una liana, con su largo cuerpo seguro por la fuerza de la cola prensil, una boa esmeralda observa con interés el vuelo de un guacamayo en sus proximidades.
La boa elige el momento a la perfección, abre las mandíbulas y ataca: clava sus afilados dientes a través de las plumas del ave. Atrapado y sangrante, el guacamayo responde con un débil aleteo.
La boa completa la caza, abrazando con sus anillos a la infortunada ave, y poco a poco la somete con la presión. Al oprimirla fuertemente, la vida se escapa de su presa hasta que, al fin, la serpiente empieza a engullirla empezando por la cabeza.
La boa esmeralda vive en Sudamérica, donde acecha en el follaje de los bosques tropicales húmedos de la cuenca amazónica. Su ámbito se extiende desde el sur de Venezuela y Colombia al este de Ecuador, Perú y Bolivia, y también al norte de Brasil hasta Guyana, Suriman y la Guayana Francesa.

lunes, 22 de julio de 2013

Serpiente voladora (Chrysopelea ornata)

Serpiente voladora (Chrysopelea ornata). Unos completos dibujos de tonos claros y oscuros definen la piel. Ayudan a la serpiente a camuflarse en el follaje salpicado de motas de sol. La serpiente tiene unos ojos grandes y buena vista, algo vital para un depredador diurno que caza animales veloces. Aunque las escamas del vientre de la serpiente tiene laterales rígidos, las secciones centrales se pliegan hacia arriba. De esta manera la serpiente consigue crear la forma cóncava necesaria para saltar. Los sensibles orificios nasales husmean el aire en busca del olor de la presa.
Puede llegar a medir hasta 1,3 m, normalmente 1m. Come lagartos, ranas, aves y pequeños mamíferos como murciélagos. Vive en Bosques, regiones arboladas y plantaciones, aunque evita las zonas densas de árboles. Su tiempo de vida se desconoce.
La serpiente voladora vive a menudo cerca del hombre y protagoniza ataques virulentos cuando es manipulada. Por suerte, aunque las mordeduras de sus pequeños colmillos provocan hematomas locales, su veneno no tiene la fuerza suficiente para provocar consecuencias serias en el ser humano.
La serpiente voladora del paraíso es particularmente conocida por los bellos dibujos de su piel.
La hembra pone de 6 a 12 huevos de cascara correosa en un lugar oculto y seguro en un árbol. Los huevos tardan de 10 a 13 semanas en eclosionar para producir crías que miden unos 20 cm de largo. Al principio, las crías tienen colores y dibujos diferentes a sus progenitores.
La serpiente voladora tiene varios enemigos naturales, entre ellos el ser humano, que a veces las cree peligrosas. Otros depredadores son las serpientes más grandes, feroces o venenosas, como la serpiente de manglar de bandas amarillas (Boiga dendrophila).
En tiempos se pensaba que las leyendas sobre serpientes voladoras eran fruto de las mentes calenturientas de los primeros exploradores, pero esta elegante serpiente realiza saltos de planeo tan largos que parece volar. Las serpientes voladoras trepan por los troncos de los árboles con la mayor facilidad, y persiguen a sus presas saltando simplemente con las fauces abiertas de una rama a otra. Pero tal vez su cualidad más notable es la capacidad de planear desde lo alto como paracaídas vivientes.
Ejemplo de como vuela:
Después de trepar al tronco de un árbol del bosque, una serpiente voladora se enrosca en una cómoda rama y se tiende al sol. Pese a su actitud relajada, mantiene los ojos abiertos atenta al menor movimiento, y los anillos listo para la acción. Más tarde, siente la urgencia de buscar alimento. El suelo está a más de 50 m de distancia, pero ello no la disuade de lanzarse al abismo.
Extiende las costillas, aplana el cuerpo y estira el vientre para formar un semicilindro, como una caña de bambú abierta. Consigue así atrapar una bolsa de aire bajo su cuerpo y convierte la que, en otros seres vivos, sería una rápida caída en un elegante planeo.
Contoneando el cuerpo y utilizando la cola para equilibrarse, la serpiente controla la velocidad y la dirección de la caída. Cuando llega a un lugar idóneo, se posa entre el follaje con un ruido sordo. Apenas en un segundo recupera su forma cilíndrica habitual.
La serpiente voladora está distribuida por una amplia región del sur de Asia, desde el este de la India hasta Birmania (Myanmar) y el sur de China, en buena parte del sudeste de Asia. La serpiente se encuentra también en Sri Lanka y Filipinas.

Pitón arborícola verde (Chrondropython viridis)


Pitón arborícola verde (Chrondropython viridis). Unas fosetas especiales delante de los ojos contienen sensores térmicos que permiten a la serpiente localizar a sus presas de noche. Las pupilas verticales de este depredador nocturno se estrechan en el fulgor del día, pero se abren completamente en la oscuridad, cuando se prepara para la caza.
Unas escamas de notable tamaño en el vientre ayudan a la serpiente a asirse a los troncos de los árboles y las ramas al trepar. La cola prensil se flexiona para adaptarse a las ramas redondas y sostener el peso de la serpiente cuando se cuelga. Esta musculosa serpiente puede cubrir fácilmente distancias considerables entre las ramas, tendiendo la cabeza de forma rígida hasta alcanzar el siguiente apoyo. Puede llegar a medir hasta 2 m, pero la media es de 1 a 1,3 m. Sus presas principales son lagartos, ranas, aves y pequeños mamíferos. Tiene unas mandíbulas poderosas y unos largos colmillos. Su tiempo de vida se desconoce.
A veces se descubren pitones arborícola con un color azul. Sucede así cuando las escamas de la serpiente carecen de pigmentos amarillos. En los ejemplares corrientes, los pigmentos amarillos y azules de la piel se combinan para producir su característico color verde.
Las pitones adultas son de color verde claro, pero no así las jóvenes presentan normalmente un tono amarillo brillante, o a veces naranja o color teja. Ninguna otra especie de pitón tiene forma juvenil tan diferente a la adulta.
Según se cree, los ejemplares jóvenes de las pitones arborícolas verdes emplean sus diminutas colas como cebos a modo de gusanos, meneándolas astutamente para atraer a las presas curiosas.
Como una liana letal, la pitón arborícola verde se cuelga de las altas ramas de la cubierta de la espesa selva. Sus escamas verdes se acoplan a la perfección con los distintos tonos del follaje. La pitón arborícola es una experta en la emboscada. La cola prensil y un total control de los músculos permiten a esta depredadora colgarse inmóvil durante los largos periodos a la espera de una presa. No resulta fácil verla entre la maraña de vegetación, hasta que es demasiado tarde.
Ejemplo de caza:
Asida a una rama con los anillos de la cola, la pitón se oculta en el verdor de un lugar al que acuden los murciélagos para posarse. Un murciélago aletea y se coloca cerca del reptil.
La pitón calibra la posición de la presa y baja lentamente la cabeza, preparando el ataque. Abre las mandíbulas y proyecta la cabeza hacia delante, para clavar sus colmillos en el cuerpo de la víctima.
Hay que tener en cuenta que la pitón arborícola verde no tiene veneno, mata por constricción osea enrosca a la víctima con su robusto cuerpo y cada vez que la víctima intenta respirar la serpiente aprieta más fuerte hasta matarla.
La pitón arborícola verde vive en los densos bosques lluvioso de Nueva Guinea y las islas circundantes, y en la península de Cabo York, en Australia. En cuanto eclosiona, la serpiente trepa hasta el techo de la selva. Los machos no abandonan nunca los árboles; solo las hembras descienden hasta el suelo selvático para poner los huevos e incubarlos durante dos meses hasta que eclosionan.










Víbora cornuda del desierto (Cerastes cerastes)


Víbora cornuda del desierto (Cerastes cerastes). Los colmillos huecos se desenvainan justo antes del ataque de la víbora, y después se clavan profundamente para bombear el letal veneno en la víctima. Cuando se asusta, la serpiente agita la cola, como un gato enfadado. La víbora puede ser amarilla, parda o gris, para adaptarse al color de la arena del lugar.
Puede llegar a medir hasta 60-70 cm. Come presas como pequeños mamíferos y lagartos. Tiene largos colmillos que contienen un veneno de acción rápida. Sus táctica de caza es a la emboscada.
Puede llegar a vivir hasta 17 años en cautividad. Si la víbora cornuda del desierto se siente amenazada, se frota las escamas para producir un sonido agudo, con la esperanza de espantar a los enemigos.
Los encantadores de serpientes norteafricanos recorren a menudo a la víbora cornuda del desierto en sus actuaciones, debido a su aspecto amenazador. Pero si no pueden hacerse con un ejemplar de esta especie, lo sustituyen por una variedad sin cuernos, Cerastes vipera, y le incrustan púas de puercoespín en la cabeza para simular los cuernos. No sorprende que la serpiente no tarde mucho en perecer.
La víbora cornuda del desierto suele cazar de noche, cuando desciende la temperatura y los animalillos que le sirven de presas salen de sus refugios para buscar comida.
Mientras históricamente se le a asociado a la víbora cornuda del desierto con la reina Cleopatra, la víbora lebetina, Vipera lebentina mauritanica, aparece en las historias bíblicas como encarnación del diablo. Se creía que su veneno, suficientemente potente para derribar al mejor de los camellos, era la exhalación del maligno.
Es peligroso ver serpientes venenosas deslizándose por el terreno, pero aún resulta peor que permanezca ocultas bajo la superficie para atacar a víctimas desprevenidas que pasen cerca de ellas. Uno puede protegerse de las serpiente venenosas que ve, pero es muy improbable descubrir a una víbora cornuda del desierto semienterrada en la arena. Si alguien la descubre, tal vez sea porque acaba de notar que le ha clavado los colmillos en el pie.
Ejemplo de defensa:
En una noche de luna llena un muchacho beduino camina temerariamente por la arena del desierto. Tiene la mala suerte de molestar a una víbora cornuda que, sintiéndole como una amenaza, se escabulle rápidamente de su vista.
Dispuesta para la acción, la serpiente aguarda silenciosa bajo la arena, atenta a las vibraciones. El chico se acerca y pisa el rabo de la serpiente, que se revuelve al instante y le hunde los colmillos en el pie. Aullando de dolor y de sorpresa, el muchacho se aleja como puede; aunque está gravemente herido por el veneno, probablemente se recuperará.
La víbora cornuda del desiertovive en los desiertos del norte del continente africano, desde Mauritania a Marruecos, en todo el Sahara hasta Egipto. También se encuentra en países como Jordania, Iraq, Arabia Saudí y Kuwait.

Terciopelo de pestaña (Bothrops schlegelii)

Terciopelo de pestaña (Bothrops schlegelii). Esta especie de víbora se distingue de las demás por tener una especie de pestañas. Una zona diferenciada de escamas erizadas y espinosas sobre cada ojo dota a la terciopelo de un “ceño” severo. Las pupilas hendidas en vertical se abren de par en par en la oscuridad. Las serpientes distinguen el movimiento y el color, pero no el detalle.
Una foseta delante de cada ojo detecta el calor corporal de las presas de sangre caliente. La serpiente proyecta repentinamente su lengua bífida para captar en el aire el aroma de su presa.
Puede llegar a medir hasta 75 cm; normalmente de 45 a 60 cm. Sus presas son pequeños mamíferos, pequeñas aves, lagartos y ranas. Tiene unos colmillos cargados de veneno. Su ataque más normal es con una sola mordedura. Su tiempo de vida es de 10 años en la naturaleza.
La terciopelo de pestañas puede tener 12 o más crías, cada una de las cuales puede tener diferente color.
Algunos expertos creen que la finalidad de las “pestañas” de estas serpientes es proteger a los ojos mientras se desliza por el follaje o se cuelga de las ramas.
La oruga de la mariposa Hermerplanes triptolemus se defiende imitando el aspecto de la terciopelo de pestaña.
Los colmillos de la víbora de pestaña tienen forma de bisagra. Cada colmillo posee una serie de colmillos de repuesto o “embrionarios” que le crecen detrás. Cuando el siguiente colmillo de la fila ha terminado de crecer, el delantero se afloja y quedara incrustado en la siguiente víctima de la serpiente.
Se sabe que la terciopelo de pestaña mata un promedio de seis personas al año solo en Costa Rica.
La terciopelo de pestaña, una mascota popular entre los aficionados, es fácil de criar en cautividad.
Las “pestañas” dotan a esta vistosa víbora de un aspecto amenazador incluso dentro del grupo de las serpientes venenosas. No se trata de mera apariencia: la terciopelo de pestañas puede matar con una sola y rápida mordedura letal. El veneno de la terciopelo de pestaña resulta terrerífico porque es hemotóxico, es decir, destruye los vasos sanguíneos y los glóbulos rojos. Las consecuencias para un labriego alejado de las urgencias médicas son desoladoras.: sangrara por la ojos, la boca y y los riñores, y sufrirá una muerte dolorosa.
Ejemplo de defensa:
En los bosques de Costa Rica, un campesino camina por una senda sombreada. Pendiente del terreno desigual, no ve a tiempo a la terciopelo de pestaña que está descansando en una rama baja. Roza al reptil con la cabeza.
Al ser molestada, la serpiente se revuelve y clava sus colmillos en el intruso. Hace tiempo que no come, así que tiene las glándulas de veneno a rebosar. No hay salvación para el hombre.
La terciopelo de pestaña acecha en los arbustos, las lianas, las palmas y otros árboles, normalmente a lo largo de las orillas de los ríos, por todo el trópico americano. Está distribuida desde el sur de México a América Central, donde es conocida localmente como bocaracá, y en Colombia, Ecuador y el oeste de Venezuela, en el norte de Sudamérica.




Víbora mano de piedra (Bothrops nummifer)

Víbora mano de piedra (Bothrops nummifer). La gruesas escamas aparecen a menudo de forme que, cuando descansa, la mano de piedra se confunde con las sombras que proyectan los árboles en los bosques. El rechoncho cuerpo de la serpiente puede ser gris, pardo o castaño claro. Unas manchas triangulares a lo largo de la columna rompen la uniformidad del dibujo. Las fosetas son termosensibles y están situadas a ambos lados de la cabeza entre el orificio nasal y el ojo, examinan el aire constantemente en busca del calor corporal de los animales próximos. La forma de cuña de la cabeza carece de dibujos, salvo una única banda oscura bastante gruesa a cada lado, que nace en la parte posterior del ojo.
Puede llegar a medir hasta 60 cm. Come roedores, lagartos y ranas. Tiene unos colmillos cargados de veneno. Su ataque típico es saltando para después morder de una sola vez. Su tiempo de vida se desconoce.
Entre las serpientes “saltadoras” en todo el mundo, se encuentran las víboras cornudas africanas y las garibas asiáticas. La serpiente voladora del sudeste de Asia va un paso más allá porque planea entre lo árboles.
La mano de piedra es una especie de víbora de fosetas. Estas serpientes se distinguen por poseer unas fosetas en la parte anterior de la cabeza. Los expertos pensaban que se trataba de oídos u orificios nasales. En algunas partes de Sudamérica, estas especies aún siguen conociéndose como “serpiente cuatro narices” . En realidad, las fosetas se utilizan para detectar el calor de las presas. En los experimentos para descubrir la importancia de las fosetas termosensibles, se descubrió que una serpiente de cascabel ciega alcanzaba una tasa de aciertos del 98% en los ataques contra sus presas. Cuando se les tapaban las fosetas nasales, la tasa de aciertos disminuía al 27%. Las fosetas termosensibles de algunas víboras pueden detectar los mínimos cambios de temperatura.
Si alguna vez camina por los bosques de América Central, esté alerta ante la aparición repentina de alguna serpiente que pueda catapultarse en el aire e infligirle una dolorosa mordedura. Su camuflaje es tan perfecto que, a menudo, simplemente espera en un montón de hojas el paso de algún roedor para abalanzarse sobre él. Pero la intrépida serpiente mano de piedra también se aventura fuera de los bosques hacia los claros en busca de alimento, que incluye a los animales domésticos. Pese a su tamaño relativamente pequeño, se torna muy agresiva cuando se siente importunada.
Tecnica de caza o defensa:
Un desventurado pastor guía a un grupo de vacas por el boscaje en América Central, en busca de pasto fresco. Los animales, al pisar la hierva pesadamente, molestan a una víbora mano de piedra. Amenazada por las pezuñas lentas y6 afiladas de las vacas, la serpiente se enrosca al instante en forma de S lista para el ataque.
Cuando el pastor intenta guiar a una de las vacas con una vara, salta y le muerde en la pata delantera. El hombre, sobresaltado, espanta rabioso a la serpiente: no puede permitirse perder un animal tan valioso ni pagar los cuidados de un veterinario. Si actúa con rapidez, tal vez impida que la víbora inyecte su dosis letal de veneno.
La mano de piedra esta distribuida por los bosques lluvioso y plantaciones de América Central, desde el sudeste de México a Panamá, pero sobre todo en el oeste de Guatemala y El salvador. En algunos lugares está amenazada debido a la destrucción de su hábitat forestal por las actividades agrícolas y madereras.




Víbora de lanza (Bothrops lanceolatus)


Víbora de lanza (Bothrops lanceolatus). Una víbora lanza tiene dibujos muy nítidos, con “triángulos” oscuros sobre un fondo más claro. Así su presencia y obtiene un eficaz camuflaje sobre el fondo de hojas y la enmarañada vegetación. Al encontrarse en la cabeza las grandes glándulas de veneno detrás de los ojos, la parte posterior de la cabeza se ensancha y adquiere su reconocible forma triangular a modo de lanza.
Puede llegar a medir hasta 2,4m. Come pequeños mamíferos, aves, lagartos y ranas. Tiene un potente veneno que continente sustancias químicas anticoagulantes y destructoras de la carne. Puede llegar a vivir hasta 20 años.
Las terciopelo de lanza son vivíparas y no ponen huevos; se encuentran entre las serpientes más prolíficas, con camadas de hasta 70 crías.
Las terciopelo de lanza jóvenes a menudo se alimentan principalmente de lagartos y ranas arborícolas, pero cuando son adultas prefieren usar sus fosetas para cazar mamíferos y aves “de sangre caliente”.
En Quemada Grande no vive ningún mamífero, por lo cual las víboras de lanza se alimentan casi exclusivamente de pequeñas aves, a las que esperan para una emboscada tras trepar por los árboles. Necesitan un veneno potente en caso contrario su presa saldría volando y caería muerta al mar.
Según se dice, las yarará amarillas otra especie de "Bothrops" mataron al último farero de Quemada Grande después de deslizarse sinuosamente a su vivienda durante la noche. Cuando el farero y su familia intentaban huir, fueron mordidos por otra serpientes que colgaban de los árboles; sus cuerpos se encontraron dispersos en distintos lugares de la isla.
En los trópicos americanos, quienes viven y trabajan en el campo temen a la terciopelo de lanza más que a ninguna otra serpiente , ya que un mal paso puede provocar una inyección instantánea de su mortífero y destructivo veneno. La peor de todas, la yarará amarilla, vive únicamente en la isla de Quemada Grande, en Brasil, donde no tiene rival alguno. Su veneno es enormemente tóxico, y progresa en tal grado y rapidez que abundan los relatos aterradores sobre sus desdichadas víctimas.
Ejemplo de defensa:
Un pescador se aventura en la isla para recoger plátanos, pero conforme camina por el bosque un serpiente terciopelo lo ataca en el tobillo. Presa del pánico, el hombre retrocede como puede hasta el barco, sufriendo más mordeduras de otras terciopelo presentes en el sendero.
Vencido del dolor mientras el terrible veneno lo devora por dentro, el pescador se derrumba. Mientras se adentra en el mar, se abre las heridas de las mordeduras e intenta succionar el veneno, pero pronto cae inconsciente. Se desangra hasta morir mucho antes de que nadie pueda descubrir su barco a la deriva, y es encontrado en medio de un charco de sangre.
La especie más común de terciopelo , Bothrops asper (también conocida como barba amarilla), está distribuida por buena parte de América Central y del Sur, desde el sur de México al centro de Brasil, donde ha colonizado muchas áreas rurales. Otros parientes cercanos de ámbito más restringido son B. andianus, B. insularis, B. golden (la yarará amarilla) y esta la B. lanceolatus.



Terciopelo de cara amarilla (Bothrops jararacussu)


Terciopelo de cara amarilla (Bothrops jararacussu). Una terciopelo tiene dibujos muy nítidos, con “triángulos” oscuros sobre un fondo más claro. Así su presencia y obtiene un eficaz camuflaje sobre el fondo de hojas y la enmarañada vegetación. Lo que diferencia a esta terciopelo de las demás es que esta tiene la cara amarilla. Al encontrarse en la cabeza las grandes glándulas de veneno detrás de los ojos, la parte posterior de la cabeza se ensancha y adquiere su reconocible forma triangular a modo de lanza.
Puede llegar a medir hasta 2,4m. Come pequeños mamíferos, aves, lagartos y ranas. Tiene un potente veneno que continente sustancias químicas anticoagulantes y destructoras de la carne. Puede llegar a vivir hasta 20 años.
Las terciopelo son vivíparas y no ponen huevos; se encuentran entre las serpientes más prolíficas, con camadas de hasta 70 crías.
Las terciopelo jóvenes a menudo se alimentan principalmente de lagartos y ranas arborícolas, pero cuando son adultas prefieren usar sus fosetas para cazar mamíferos y aves “de sangre caliente”.
En Quemada Grande no vive ningún mamífero, por lo cual las yarará amarillas se alimentan casi exclusivamente de pequeñas aves, a las que esperan para una emboscada tras trepar por los árboles. Necesitan un veneno potente en caso contrario su presa saldría volando y caería muerta al mar.
Según se dice, las yarará amarillas mataron al último farero de Quemada Grande después de deslizarse sinuosamente a su vivienda durante la noche. Cuando el farero y su familia intentaban huir, fueron mordidos por otra serpientes que colgaban de los árboles; sus cuerpos se encontraron dispersos en distintos lugares de la isla.
En los trópicos americanos, quienes viven y trabajan en el campo temen a la terciopelo más que a ninguna otra serpiente , ya que un mal paso puede provocar una inyección instantánea de su mortífero y destructivo veneno. La peor de todas, la yarará amarilla, vive únicamente en la isla de Quemada Grande, en Brasil, donde no tiene rival alguno. Su veneno es enormemente tóxico, y progresa en tal grado y rapidez que abundan los relatos aterradores sobre sus desdichadas víctimas.
Ejemplo de defensa:
Un pescador se aventura en la isla para recoger plátanos, pero conforme camina por el bosque un serpiente terciopelo lo ataca en el tobillo. Presa del pánico, el hombre retrocede como puede hasta el barco, sufriendo más mordeduras de otras terciopelo presentes en el sendero.
Vencido del dolor mientras el terrible veneno lo devora por dentro, el pescador se derrumba. Mientras se adentra en el mar, se abre las heridas de las mordeduras e intenta succionar el veneno, pero pronto cae inconsciente. Se desangra hasta morir mucho antes de que nadie pueda descubrir su barco a la deriva, y es encontrado en medio de un charco de sangre.
La especie más común de terciopelo , Bothrops asper (también conocida como barba amarilla), está distribuida por buena parte de América Central y del Sur, desde el sur de México al centro de Brasil, donde ha colonizado muchas áreas rurales. Otros parientes cercanos de ámbito más restringido son B. andianus, B. insularis, B. golden (la yarará amarilla) y B. lanceolatus.

Terciopelo de Venezuela (Bothrops venezuelensis)


Terciopelo de Venezuela (Bothrops venezuelensis). Una terciopelo de Venezuela tiene dibujos muy nítidos, con “triángulos” oscuros sobre un fondo más claro. Así su presencia y obtiene un eficaz camuflaje sobre el fondo de hojas y la enmarañada vegetación. Al encontrarse en la cabeza las grandes glándulas de veneno detrás de los ojos, la parte posterior de la cabeza se ensancha y adquiere su reconocible forma triangular a modo de lanza.
Puede llegar a medir hasta 2,4m. Come pequeños mamíferos, aves, lagartos y ranas. Tiene un potente veneno que continente sustancias químicas anticoagulantes y destructoras de la carne. Puede llegar a vivir hasta 20 años.
Las terciopelo son vivíparas y no ponen huevos; se encuentran entre las serpientes más prolíficas, con camadas de hasta 70 crías.
Las terciopelo jóvenes a menudo se alimentan principalmente de lagartos y ranas arborícolas, pero cuando son adultas prefieren usar sus fosetas para cazar mamíferos y aves “de sangre caliente”.
En Quemada Grande no vive ningún mamífero, por lo cual las yarará amarillas se alimentan casi exclusivamente de pequeñas aves, a las que esperan para una emboscada tras trepar por los árboles. Necesitan un veneno potente en caso contrario su presa saldría volando y caería muerta al mar.
Según se dice, las yarará amarillas mataron al último farero de Quemada Grande después de deslizarse sinuosamente a su vivienda durante la noche. Cuando el farero y su familia intentaban huir, fueron mordidos por otra serpientes que colgaban de los árboles; sus cuerpos se encontraron dispersos en distintos lugares de la isla.
En los trópicos americanos, quienes viven y trabajan en el campo temen a la terciopelo más que a ninguna otra serpiente , ya que un mal paso puede provocar una inyección instantánea de su mortífero y destructivo veneno. La peor de todas, la yarará amarilla, vive únicamente en la isla de Quemada Grande, en Brasil, donde no tiene rival alguno. Su veneno es enormemente tóxico, y progresa en tal grado y rapidez que abundan los relatos aterradores sobre sus desdichadas víctimas.
Ejemplo de defensa:
Un pescador se aventura en la isla para recoger plátanos, pero conforme camina por el bosque un serpiente terciopelo lo ataca en el tobillo. Presa del pánico, el hombre retrocede como puede hasta el barco, sufriendo más mordeduras de otras terciopelo presentes en el sendero.
Vencido del dolor mientras el terrible veneno lo devora por dentro, el pescador se derrumba. Mientras se adentra en el mar, se abre las heridas de las mordeduras e intenta succionar el veneno, pero pronto cae inconsciente. Se desangra hasta morir mucho antes de que nadie pueda descubrir su barco a la deriva, y es encontrado en medio de un charco de sangre.
La especie más común de terciopelo , Bothrops asper (también conocida como barba amarilla), está distribuida por buena parte de América Central y del Sur, desde el sur de México al centro de Brasil, donde ha colonizado muchas áreas rurales. Otros parientes cercanos de ámbito más restringido son B. andianus, B. insularis, B. golden (la yarará amarilla) y B. lanceolatus.

Víbora de la cruz (Bothrops alternatus)

Víbora de la cruz (Bothrops alternatus). Su diseño es facilmente reconociblbe por sus dibujos laterales en forma de “C” horizontal, o de tubo de teléfono. También se la puede reconocer por las dos líneas que se cruzan en su cabeza formando una cruz o aveces un ancla, pero esto suele ser bastante variable, por lo que no es recomendable su uso como forma de identificación. Tiene dibujos muy nítidos, con “triángulos” oscuros sobre un fondo más claro. Así su presencia y obtiene un eficaz camuflaje sobre el fondo de hojas y la enmarañada vegetación. Al encontrarse en la cabeza las grandes glándulas de veneno detrás de los ojos, la parte posterior de la cabeza se ensancha y adquiere su reconocible forma triangular a modo de lanza.
Puede llegar a medir hasta 2,4m. Come pequeños mamíferos, aves, lagartos y ranas. Tiene un potente veneno que continente sustancias químicas anticoagulantes y destructoras de la carne. Puede llegar a vivir hasta 20 años.
Las terciopelo son vivíparas y no ponen huevos; se encuentran entre las serpientes más prolíficas, con camadas de hasta 70 crías.
Las terciopelo jóvenes a menudo se alimentan principalmente de lagartos y ranas arborícolas, pero cuando son adultas prefieren usar sus fosetas para cazar mamíferos y aves “de sangre caliente”.
En Quemada Grande no vive ningún mamífero, por lo cual las yarará amarillas se alimentan casi exclusivamente de pequeñas aves, a las que esperan para una emboscada tras trepar por los árboles. Necesitan un veneno potente en caso contrario su presa saldría volando y caería muerta al mar.
Según se dice, las yarará amarillas mataron al último farero de Quemada Grande después de deslizarse sinuosamente a su vivienda durante la noche. Cuando el farero y su familia intentaban huir, fueron mordidos por otra serpientes que colgaban de los árboles; sus cuerpos se encontraron dispersos en distintos lugares de la isla.
En los trópicos americanos, quienes viven y trabajan en el campo temen a la terciopelo más que a ninguna otra serpiente , ya que un mal paso puede provocar una inyección instantánea de su mortífero y destructivo veneno. La peor de todas, la yarará amarilla, vive únicamente en la isla de Quemada Grande, en Brasil, donde no tiene rival alguno. Su veneno es enormemente tóxico, y progresa en tal grado y rapidez que abundan los relatos aterradores sobre sus desdichadas víctimas.
Ejemplo de defensa:
Un pescador se aventura en la isla para recoger plátanos, pero conforme camina por el bosque un serpiente terciopelo lo ataca en el tobillo. Presa del pánico, el hombre retrocede como puede hasta el barco, sufriendo más mordeduras de otras terciopelo presentes en el sendero.
Vencido del dolor mientras el terrible veneno lo devora por dentro, el pescador se derrumba. Mientras se adentra en el mar, se abre las heridas de las mordeduras e intenta succionar el veneno, pero pronto cae inconsciente. Se desangra hasta morir mucho antes de que nadie pueda descubrir su barco a la deriva, y es encontrado en medio de un charco de sangre.
La especie más común de terciopelo , Bothrops asper (también conocida como barba amarilla), está distribuida por buena parte de América Central y del Sur, desde el sur de México al centro de Brasil, donde ha colonizado muchas áreas rurales. Otros parientes cercanos de ámbito más restringido son B. andianus, B. insularis, B. golden (la yarará amarilla) y B. lanceolatus.

Terciopelo campesina (Bothrops atrox)

Terciopelo campesina (Bothrops atrox). Esta terciopelo es común en las partes llanas de los campos y pica a mucha gente por eso porque se encuentra en campos de cultivos de caña de azúcar y muerde alas personas que las recogen. Una terciopelo tiene dibujos muy nítidos, con “triángulos” oscuros sobre un fondo más claro. Así su presencia y obtiene un eficaz camuflaje sobre el fondo de hojas y la enmarañada vegetación. Al encontrarse en la cabeza las grandes glándulas de veneno detrás de los ojos, la parte posterior de la cabeza se ensancha y adquiere su reconocible forma triangular a modo de lanza.
Puede llegar a medir hasta 2,4m. Come pequeños mamíferos, aves, lagartos y ranas. Tiene un potente veneno que continente sustancias químicas anticoagulantes y destructoras de la carne. Puede llegar a vivir hasta 20 años.
Las terciopelo son vivíparas y no ponen huevos; se encuentran entre las serpientes más prolíficas, con camadas de hasta 70 crías.
Las terciopelo jóvenes a menudo se alimentan principalmente de lagartos y ranas arborícolas, pero cuando son adultas prefieren usar sus fosetas para cazar mamíferos y aves “de sangre caliente”.
En Quemada Grande no vive ningún mamífero, por lo cual las yarará amarillas se alimentan casi exclusivamente de pequeñas aves, a las que esperan para una emboscada tras trepar por los árboles. Necesitan un veneno potente en caso contrario su presa saldría volando y caería muerta al mar.
Según se dice, las yarará amarillas mataron al último farero de Quemada Grande después de deslizarse sinuosamente a su vivienda durante la noche. Cuando el farero y su familia intentaban huir, fueron mordidos por otra serpientes que colgaban de los árboles; sus cuerpos se encontraron dispersos en distintos lugares de la isla.
En los trópicos americanos, quienes viven y trabajan en el campo temen a la terciopelo más que a ninguna otra serpiente , ya que un mal paso puede provocar una inyección instantánea de su mortífero y destructivo veneno. La peor de todas, la yarará amarilla, vive únicamente en la isla de Quemada Grande, en Brasil, donde no tiene rival alguno. Su veneno es enormemente tóxico, y progresa en tal grado y rapidez que abundan los relatos aterradores sobre sus desdichadas víctimas.
Ejemplo de defensa:
Un pescador se aventura en la isla para recoger plátanos, pero conforme camina por el bosque un serpiente terciopelo lo ataca en el tobillo. Presa del pánico, el hombre retrocede como puede hasta el barco, sufriendo más mordeduras de otras terciopelo presentes en el sendero.
Vencido del dolor mientras el terrible veneno lo devora por dentro, el pescador se derrumba. Mientras se adentra en el mar, se abre las heridas de las mordeduras e intenta succionar el veneno, pero pronto cae inconsciente. Se desangra hasta morir mucho antes de que nadie pueda descubrir su barco a la deriva, y es encontrado en medio de un charco de sangre.
La especie más común de terciopelo , Bothrops asper (también conocida como barba amarilla), está distribuida por buena parte de América Central y del Sur, desde el sur de México al centro de Brasil, donde ha colonizado muchas áreas rurales. Otros parientes cercanos de ámbito más restringido son B. andianus, B. insularis, B. golden (la yarará amarilla) y B. lanceolatus.

Terciopelo amarilla (Bothrops insularis)

Terciopelo amarilla (Bothrops insularis). Esta terciopelo tiene un color distinto a las demás es de un color amarillento con esos triangulos marrones que la hacen especial. Una terciopelo tiene dibujos muy nítidos, con “triángulos” oscuros sobre un fondo más claro. Así su presencia y obtiene un eficaz camuflaje sobre el fondo de hojas y la enmarañada vegetación. Al encontrarse en la cabeza las grandes glándulas de veneno detrás de los ojos, la parte posterior de la cabeza se ensancha y adquiere su reconocible forma triangular a modo de lanza.
Puede llegar a medir hasta 2,4m. Come pequeños mamíferos, aves, lagartos y ranas. Tiene un potente veneno que continente sustancias químicas anticoagulantes y destructoras de la carne. Puede llegar a vivir hasta 20 años.
Las terciopelo son vivíparas y no ponen huevos; se encuentran entre las serpientes más prolíficas, con camadas de hasta 70 crías.
Las terciopelo jóvenes a menudo se alimentan principalmente de lagartos y ranas arborícolas, pero cuando son adultas prefieren usar sus fosetas para cazar mamíferos y aves “de sangre caliente”.
En Quemada Grande no vive ningún mamífero, por lo cual las yarará amarillas se alimentan casi exclusivamente de pequeñas aves, a las que esperan para una emboscada tras trepar por los árboles. Necesitan un veneno potente en caso contrario su presa saldría volando y caería muerta al mar.
Según se dice, las yarará amarillas mataron al último farero de Quemada Grande después de deslizarse sinuosamente a su vivienda durante la noche. Cuando el farero y su familia intentaban huir, fueron mordidos por otra serpientes que colgaban de los árboles; sus cuerpos se encontraron dispersos en distintos lugares de la isla.
En los trópicos americanos, quienes viven y trabajan en el campo temen a la terciopelo más que a ninguna otra serpiente , ya que un mal paso puede provocar una inyección instantánea de su mortífero y destructivo veneno. La peor de todas, la yarará amarilla, vive únicamente en la isla de Quemada Grande, en Brasil, donde no tiene rival alguno. Su veneno es enormemente tóxico, y progresa en tal grado y rapidez que abundan los relatos aterradores sobre sus desdichadas víctimas.
Ejemplo de defensa:
Un pescador se aventura en la isla para recoger plátanos, pero conforme camina por el bosque un serpiente terciopelo lo ataca en el tobillo. Presa del pánico, el hombre retrocede como puede hasta el barco, sufriendo más mordeduras de otras terciopelo presentes en el sendero.
Vencido del dolor mientras el terrible veneno lo devora por dentro, el pescador se derrumba. Mientras se adentra en el mar, se abre las heridas de las mordeduras e intenta succionar el veneno, pero pronto cae inconsciente. Se desangra hasta morir mucho antes de que nadie pueda descubrir su barco a la deriva, y es encontrado en medio de un charco de sangre.
La especie más común de terciopelo , Bothrops asper (también conocida como barba amarilla), está distribuida por buena parte de América Central y del Sur, desde el sur de México al centro de Brasil, donde ha colonizado muchas áreas rurales. Otros parientes cercanos de ámbito más restringido son B. andianus, B. insularis, B. golden (la yarará amarilla) y B. lanceolatus.

Terciopelo (Bothrops asper)


Terciopelo (Bothrops asper). Una terciopelo tiene dibujos muy nítidos, con “triángulos” oscuros sobre un fondo más claro. Así su presencia y obtiene un eficaz camuflaje sobre el fondo de hojas y la enmarañada vegetación. Al encontrarse en la cabeza las grandes glándulas de veneno detrás de los ojos, la parte posterior de la cabeza se ensancha y adquiere su reconocible forma triangular a modo de lanza.
Puede llegar a medir hasta 2,4m. Come pequeños mamíferos, aves, lagartos y ranas. Tiene un potente veneno que continente sustancias químicas anticoagulantes y destructoras de la carne. Puede llegar a vivir hasta 20 años.
Las terciopelo son vivíparas y no ponen huevos; se encuentran entre las serpientes más prolíficas, con camadas de hasta 70 crías.
Las terciopelo jóvenes a menudo se alimentan principalmente de lagartos y ranas arborícolas, pero cuando son adultas prefieren usar sus fosetas para cazar mamíferos y aves “de sangre caliente”.
En Quemada Grande no vive ningún mamífero, por lo cual las yarará amarillas se alimentan casi exclusivamente de pequeñas aves, a las que esperan para una emboscada tras trepar por los árboles. Necesitan un veneno potente en caso contrario su presa saldría volando y caería muerta al mar.
Según se dice, las yarará amarillas mataron al último farero de Quemada Grande después de deslizarse sinuosamente a su vivienda durante la noche. Cuando el farero y su familia intentaban huir, fueron mordidos por otra serpientes que colgaban de los árboles; sus cuerpos se encontraron dispersos en distintos lugares de la isla.
En los trópicos americanos, quienes viven y trabajan en el campo temen a la terciopelo más que a ninguna otra serpiente , ya que un mal paso puede provocar una inyección instantánea de su mortífero y destructivo veneno. La peor de todas, la yarará amarilla, vive únicamente en la isla de Quemada Grande, en Brasil, donde no tiene rival alguno. Su veneno es enormemente tóxico, y progresa en tal grado y rapidez que abundan los relatos aterradores sobre sus desdichadas víctimas.
Ejemplo de defensa:
Un pescador se aventura en la isla para recoger plátanos, pero conforme camina por el bosque un serpiente terciopelo lo ataca en el tobillo. Presa del pánico, el hombre retrocede como puede hasta el barco, sufriendo más mordeduras de otras terciopelo presentes en el sendero.
Vencido del dolor mientras el terrible veneno lo devora por dentro, el pescador se derrumba. Mientras se adentra en el mar, se abre las heridas de las mordeduras e intenta succionar el veneno, pero pronto cae inconsciente. Se desangra hasta morir mucho antes de que nadie pueda descubrir su barco a la deriva, y es encontrado en medio de un charco de sangre.
La especie más común de terciopelo , Bothrops asper (también conocida como barba amarilla), está distribuida por buena parte de América Central y del Sur, desde el sur de México al centro de Brasil, donde ha colonizado muchas áreas rurales. Otros parientes cercanos de ámbito más restringido son B. andianus, B. insularis, B. golden (la yarará amarilla) y B. lanceolatus.

Serpiente de manglar de bandas amarillas (Boiga dendrophila)

Serpiente de manglar de bandas amarillas (Boiga dendrophila). El denso cuerpo de esta serpiente está comprimido ligeramente en sentido lateral de forma que el animal pueda arrastrarse por huecos estrechos entre ramas de los árboles. Este depredador pertenece al grupo de serpientes con los colmillos traseros: un par de colmillos estirados brotan de la parte posterior de la mandíbula superior, lo que fuerza a la serpiente a abrir mucho la boca para aplicar su veneno. Sus vivos colores hacen inconfundible a la serpiente de manglar de bandas amarillas; el fondo brillante azul y negro se acentúa por la presenta de 40 a 50 estrechas bandas amarillas de color brillante. Este color amarillo cubre también todo el vientre del animal.
Puede llegar a medir hasta 2,5 m. Come presas como pequeños mamíferos, aves, ranas y reptiles. Tiene unos colmillos cargados de veneno en la parte trasera de la mandíbula porque que no nos olvidemos es una serpiente gato. Su toxicidad es peligrosa para los niños y su tiempo de vida se desconoce.
Aunque agresiva en la naturaleza, la serpiente del manglar es fácil de domesticar para los expertos. Es una de las especies más utilizadas por los encantadores de serpientes en el sur de Asia. Mientras el hombre toca la flauta y se mueve hacia los lados, la serpiente emerge misteriosamente de la cesta, aparentemente hechizada por el sonido hipnótico de la música.
La hembra de la serpiente de bandas amarillas pone varias nidadas al año. En cada una de ellas deposita con mimo los huevos en los huecos de los árboles, lejos de los depredadores.
Por la belleza del dibujo de su piel, la serpiente de bandas amarillas en una mascota popular. Pero quienes la quieran guardar han de extremar las precauciones, no sólo para evitar su mordedura sino para brindarle las condiciones ideales. El reptil ha de vivir en un espacio grande y sellado con muchas ramas y una atmósfera húmeda. La criatura no puede compartir su hogar con otras especies de serpientes porque pronto terminaran en su estómago.
No hay que dejarse engañar nunca por la seductora belleza de esta criatura. Sus lustrosas escamas negras y amarillas invitan a mirarla más de cerca, pero su mordedura sólo transmite dolor y sufrimiento a quien la padece. A la serpiente de manglar de bandas amarillas le gusta tenderse al sol en ramas que penden sobre las aguas. Pese a su llamativa coloración, los atareados pescadores no siempre distinguen a esta temible serpiente sobre su cabeza.
Ejemplo de defensa:
Una serpiente de bandas amarillas sestea en una rama desnuda encima de las aguas de un riachuelo de manglares, disfrutando del sol tropical que ilumina su descanso. Pero el salpicar de unos remos cercanos la despiertan de pronto. La serpiente fija la mirada atenta en un bote que se acerca, con su pescador y su hijo a bordo.
En su intento por guiarse entre los árboles, no advierten la presencia del reptil. El muchacho ase la rama donde está la serpiente para enderezar el rumbo de la embarcación, y arroja sin querer a la bestia dentro del bote.
El chico agarra la serpiente por la cola e intenta tirarla por la borda. Pe ro el reptil enfurecido se revuelve y le muerde en el brazo, inyectándole el veneno en su tierna carne.
La serpiente del manglar de bandas amarillas se encuentra por todo el sudeste de Asia, incluyendo Malasia, Indonesia y Filipinas, y vive principalmente en pantanos de manglares o bien en bosques lluviosos de escasa altitud cercanos a lagos y ríos.

Boa constrictor (Boa constrictor)


Boa constrictor (Boa constrictor). La boa se camufla de sus depredadores y presas. En los bosques lluviosos exhibe marcas brillantes y llamativas que se confunden con el fondo moteado. En terrenos abiertos y arenosos sus dibujos son mucho menos vistosos. Sus ojos son perfectos pero las pupilas verticales se abren de par en par por la noche para captar la máxima cantidad de luz. La lengua recoge las moléculas de olor del aire y las transpasa a un órgano sensorial situado en el techo de la boca para sus análisis. Suelen medir de 2 a 4 m; alguna vez alcanza 6 m. Pesa hasta 15 kg en la naturaleza; hasta 30 kg en cautividad. Las presas que caza son principalmente ratones, ratas, lagartos y aves. Su tiempo de vida en la naturaleza se desconoce pero en cautividad se an llegado a ver casos de hasta 40 años.
Los científicos clasifican a la boa constrictor como una serpiente primitiva, ya que aún presenta algunos aspectos propios de los lagartos, que fueron sus ancestros . Por ejemplo, mientras la mayoría de las serpientes tiene un solo pulmón, la boa posee dos. Otra pista que apunta a que la boa desciende de los lagartos es la presencia de dos diminutos espolones a modo de zarpas en la pelvis que en tiempos fueron patas. Son mayores en la serpiente macho, que probablemente los usa para estimular a la hembra durante el apareamiento. La boa constrictor nada bien y a menudo vive a orillas de ríos y lagos, y en los pantanos. En zonas de periodos fríos y secos, la boa constrictor puede permanecer aletargada en una madriguera o un árbol hueco durante semanas.
Un macho de boa constrictor, bautizado como Popeye, murió en el zoológico de Filadelfia en 1977 a los 40 años, la vida más lar registrada de una serpiente.
Apretando de forma implacable sus fuertes anillos, la poderosa boa constrictor extrae hasta el último aliento de sus víctimas ya que es la serpiente más fuerte del mundo, y escucha su latido final antes de engullirlas en sus cavernosas mandíbulas. Tal vez parezca indolente pero, una vez que la boa tiene un objetivo a la vista, se mueve con deslumbrante rapidez para atrapar a la criatura con sus mandíbulas y apresarla entre sus anillos. La víctima no tiene escapatoria.
Ejemplo de caza:
Cada vez que respira, la boa aprieta un poco más, hasta asfixiar al animal, en este caso una capibara o carpincho (roedor de gran tamaño). Después, la boa abre las mandíbulas sobre la cabeza de la criatura exánime. La boa mueve cada lado de la mandíbula inferior hacia delante de forma independiente, buscando un asidero con su colmillo afilado y en punta hacia atrás, y después mueve la mandíbula superior para engullir. La piel se estira como una cinta elástica para permitir el paso por la garganta del grueso roedor. La boa lleva la presa al estómago con contracciones musculares. Las costillas se separan para dejar espacio a la enorme boca, como si la serpiente se hubiera tragado un balón de rugby. La boca necesitará cerca de una semana para digerir la capibara. Cunando engulle animales tan grande, a menudo pierde alguno de los dientes, pero pronto le crecen otros.
La boca constrictor vive en toda Latinoamérica, desde el noroeste de México a la cuenca del Amazonas y el norte de Argentina, en una diversidad de hábitat que van desde el bosque lluvioso al árido altiplano. También está presente en las Pequeñas Antillas (islas de Barlovento y Sotavento), en el Caribe.

Víbora rinoceronte (Bitis nasicornis)

Víbora rinoceronte (Bitis nasicornis). Sus escamas como la mayoría de las serpientes, la víbora rinoceronte utiliza sus rugosas escamas para agarrarse, y se desliza replegando la piel sobre las costillas y después volviéndola a soltar. En su cuerpo tiene unas lineas y formas complejas que lo recubren, salpicada con tonos de azul claro, rojo y amarillo limón. Estos dibujos camuflan a la víbora entre los bordes angulosos de las hojas caídas. Tienen unas escamas modificadas que le forman unos cuernos diferenciados que sobresalen encima de la cabeza de la víbora. Si una víctima moribunda consigue huir tambaleándose la víbora le seguirá: detecta el olor del aire con la lengua y lo transfiere al órgano de Jacobson para analizarlo. Puede llegar a medir hasta 1,8 m en las hembras. Sus presas son pequeños mamíferos, aves, lagartos, sapos y peces.
Sus armas son colmillos largos con veneno. Su vida es nocturna. Y su tiempo de vida es de hasta los 15 años.
La víbora rinoceronte puede atacar desde cualquier dirección, al catapultar su ancha cabeza hacia delante, hacia atrás o hacia los lados, con asombrosa velocidad. Después de un ataque la víbora rinoceronte se repliega de inmediato. Actúa así para no romperse los colmillos en una lucha, aunque, llegado el caso, tiene hasta 6 colmillos de repuesto en crecimiento, cada uno en una fase de desarrollo distinta.
La víbora rinoceronte es conocida también como víbora de río, por su preferencia por zonas boscosas y húmedas cercanas a los ríos y lagos. Muchas víboras tienen cuernos nasales como los los de la víbora rinoceronte, si bien loa función de estos peculiares apéndices sigue siendo un misterio.
La víbora rinoceronte puede controlar el movimiento de sus colmillos en bisagra, y no siempre los carga cuando abre la boca. A veces ataca con mordeduras (seca), sin veneno.
Una minúscula dosis de este potente veneno destructor de la sangre significa una muerte inminente. Al atacar al sistema circulatorio, provoca hemorragias internas, muerte de los tejidos y fallo orgánico. Tal vez parezca torpe en indolente, pero la víbora rinoceronte puede atacar a un enemigo a la velocidad del rayo. Enroscada como un muelle, se lanza sobre su objetivo con la mitad del cuerpo levantada, desde una distancia muy superior.
Ejemplo de ataque o defensa:
En una excursión por la selva, un turista divisa una serpiente de color vistoso enroscada entre el lecho de hojas. La criatura parece aletargada y apenas es capaz de advertir su presencia, por lo que desde una distancia que le parece segura, el turista la toca con un palo largo. ¡Grave! Error irritada más alla de lo que puede soportar, la víbora lanza su ataque. Abalanzando la parte anterior de su cuerpo hacia delante, salva con facilidad la distancia y el hombre apenas tiene tiempo de parpadear antes de que la serpiente le clave sus venenosos colmillos en la carne.
La víbora rinoceronte vive en los exuberantes bosques lluviosos tropicales de África central y occidental, desde oeste de Sudán y Kenia a través de Chad y Nigeria hasta Guinea y Senegal. La víbora prefiere el terreno húmedo cercano a arroyos, ríos, lagos y pantanos. Aunque puede trepar, pasa la mayor parte del tiempo en el suelo.

Víbora bufadora (Bitis arietans)


Víbora bufadora (Bitis arietans). Su cuerpo es corto y grueso. Haciendo ondear las grandes escamas del vientre, la serpiente se arrrastra hacia delante en línea recta, como una oruga gigantesca. La lengua transfiere las trazas de olor del aire a un órgano sensorial dentro de la boca. Los largos colmillos se repliegan hacia atrás cuando la serpiente cierra la boca, y asoman por delante cuando abre las mandíbulas. Las enormes glándulas de veneno se sitúan en la parte posterior de la mandíbula, por lo que la cabeza plana de la serpiente es mucho más ancha que su cuello. Las escamas son rugosas y cada una tiene un anillo diferenciado que discurre hacia la parte central. Cada cierto número de meses, la serpiente muda la piel y sustituye completamente su cubierta de escamas. Puede llegar a medir 0,7-1,5 m y puede llegar a pesar 1,5-2 kg. Come ratas, lagartos, aves, ranas y otros animales pequeños. Su veneno provoca hemorragias internas y fallos orgánicos, o la muerte si no se trata inmediatamente. Su ataque es de una sola mordedura con los colmillos huecos en bisagra. Su tiempo de vida es de hasta 15 años en la naturaleza; más tiempo, si está en cautividad.
Una leyenda tradicional africana refiere que las crías de víboras bufadoras van comiéndose a su madre mientras salen de ella. De la hembra salen las crías plenamente formadas (ovovivíparas) capaces de cazar al cabo de unos días. Por lo común, la hembra puede producir de 20 a 30 crías, aunque se ha llegado a registrar un máximo asombroso de 154. Los machos de víboras bufadoras compiten por la misma hembra: se persiguen, se entrelazan y sisean hasta que uno desiste. Si una víbora bufadora se rompe los dos colmillos a la vez, no se muere de hambre. Como todos los reptiles, puede vivir varias semanas sin comer.
Gracias a su camuflaje y a su mortal veneno, inyectando con sus colmillos de 2 cm de largo, la inflada y perezosa víbora bufadora es una de las serpientes más peligrosas de África, donde mata a muchas personas cada año. Tendida al acecho, oculta por su camuflaje, esta víbora tienta constantemente el aire con su bífida lengua. Cuando se aproxima una víctima, la serpiente se prepara para el ataque, abriendo las mandíbulas y desplegando sus largos colmillos.
Ejemplo de ataque:
Cuando la víbora bufadora se dispone a atacar, los colmillos avanzan hacia delante de forma que pueda incrustarlos en la presa. Los huesos de las mandíbulas tienen articulaciones muy flexibles, lo que permite abrir mucho la boca y engullir la presa entera.
Cada diez semanas, aproximadamente se cae un colmillo. Detrás del mismo sea desarrolado otro para subtituirlo, que avanza a la posición del que se pierde. La serpiente puede romperse un colmillo en un ataque, sobre todo si impacta contra un hueso. Entonces debe arreglárselas con un solo colmillo hasta que el repuesto este listo.
La víbora bufadora está presente en la mayor parte de África y diversas partes de la península arábiga. Vive en casi todas las tierras bajas, hasta 2000 m de altitud, salvo en las partes más cálidas y secas de los desiertos y el interior profundo de los densos bosques lluviosos. El terreno típico de la esta víbora es la sabana.




Víbora de los arbustos bicolor (Atheris matildae)

Víbora de los arbustos bicolor (Atheris matildae). Esta serpiente debe su nombre a las dos franjas de color que tiene una encima del lomo negra y otra en el vientre amarilla. Su cabeza es grande, ancha y a menudo triangular para que quepan las glándulas salivales modificadas ue producen y guardan el veneno. Unos ojos grandes y redondos con pupilas verticales ayudan a la víbora a localizar las presas cuando la luz es tenue. La lengua como la mayoría de las serpientes, la víbora de los arbustos rastrea a su presa por las partículas de olor que se transportan en el aire. Su lengua sinuosa atrapa las moléculas de olor del aire y las traslada al órgano de Jacobson: un hueco en el techo de la boca revestido con células receptoras sensibles. Las escamas estriadas mejoran el agarre de la serpiente y definen su perfil. Las de la víbora peluda se asen como cerdas erizadas. Las víboras de los arbustos exhiben una asombrosa variedad de matices, del verde y el pardo al amarillo y el negro, pero todas usan los dibujos de color y las interrupciones de su piel para evitar ser percibidas.
A lo largo de la costa occidental de África, los trabajadores de las plantaciones corren el riesgo de sufrir la mordedura de la víbora verde de los arbustos, Atheris squamigera, que a menudo ronda por los cafetales. Algunas víboras de los arbustos tienen la punta de la cola de color claro. Según se cree, así pretenden hacerse pasar por gusanos y atraer a sus presas. Las escamas salientes sobre los ojos confieren a la víbora cornuda de los arbustos, Atheris ceratophora, un aspecto diabólico. Las víboras de los arbustos tenían antes un ámbito de distribución más amplio que el actual, ya que su número se está reduciendo. Las especies de los bosques son especialmente vulnerables, dado que gran parte de su hábitat está siendo destruido por la industria maderera o para construir casas. En comparación con otras especies de serpientes, estas víboras tienen los colmillos más largos. Puede medir hasta 75 cm de largo; las hembras sulen ser más grandes que los machos. Comen anfibios, lagartos y roedores; a veces, caracoles, babosas, aves y otras serpientes. Tienen colmillos cargados de veneno. Su tiempo de vida se desconoce.
ES mejor pensárselo des veces antes de lanzarse a caminar bajo los árboles en los que pueda aguarecerse este depredador ya que, a pesar de sus rugosas escamas y su cola prensil, nunca se sabe cuándo puede caer desde su percha. Las víboras de los arbustos suelen vivir en poblaciones aisladas lejos de los asentamientos humanos y pasan la mayor parte del tiempo en árboles en los que rara vez tienen contacto con el hombe, pero a veces sucede que...
Ejemplo de ataque o defensa:
Una víbora se afana en atrapar un pequeño lagarto que descansa en el extremo de una rama y se enrosca lista para el ataque. Pero incluso las serpientes cometen errores y, al abalanzarse hacia su presa, la víbora pierde su asidero y cae encima de un campesino que pasaba por allí, inconsciente del drama en curso. Al sentir la víbora, el hombre se asusta y profiere un grio; la serpiente reacciona mordiéndole fuertemente en el hombro.
Las víboras de los arbustos se encuentran en todo el África ecuatorial, desde Guinea, en el oeste, a Mozambique, en el este. Vive en una gran variedad de hábitats: desde bosques de hoja perenne, montañas y selvas tropicales hasta pantanos y altos pastizales. De las nueve espacies, solo Atheris superciliaris y Atheris hindii viven en el suelo; las demás pasan la mayor parte del tiempo en las ramas de los árboles.

viernes, 19 de julio de 2013

Víbora de los arbustos marrón (Atheris desaix)

Víbora de los arbustos marrón (Atheris desaix). Esta víbora de arbustos tiene un color marón con puntadas de color blanco o amarillo. Su cabeza es grande, ancha y a menudo triangular para que quepan las glándulas salivales modificadas ue producen y guardan el veneno. Unos ojos grandes y redondos con pupilas verticales ayudan a la víbora a localizar las presas cuando la luz es tenue. La lengua como la mayoría de las serpientes, la víbora de los arbustos rastrea a su presa por las partículas de olor que se transportan en el aire. Su lengua sinuosa atrapa las moléculas de olor del aire y las traslada al órgano de Jacobson: un hueco en el techo de la boca revestido con células receptoras sensibles. Las escamas estriadas mejoran el agarre de la serpiente y definen su perfil. Las de la víbora peluda se asen como cerdas erizadas. Las víboras de los arbustos exhiben una asombrosa variedad de matices, del verde y el pardo al amarillo y el negro, pero todas usan los dibujos de color y las interrupciones de su piel para evitar ser percibidas.
A lo largo de la costa occidental de África, los trabajadores de las plantaciones corren el riesgo de sufrir la mordedura de la víbora verde de los arbustos, Atheris squamigera, que a menudo ronda por los cafetales. Algunas víboras de los arbustos tienen la punta de la cola de color claro. Según se cree, así pretenden hacerse pasar por gusanos y atraer a sus presas. Las escamas salientes sobre los ojos confieren a la víbora cornuda de los arbustos, Atheris ceratophora, un aspecto diabólico. Las víboras de los arbustos tenían antes un ámbito de distribución más amplio que el actual, ya que su número se está reduciendo. Las especies de los bosques son especialmente vulnerables, dado que gran parte de su hábitat está siendo destruido por la industria maderera o para construir casas. En comparación con otras especies de serpientes, estas víboras tienen los colmillos más largos. Puede medir hasta 75 cm de largo; las hembras sulen ser más grandes que los machos. Comen anfibios, lagartos y roedores; a veces, caracoles, babosas, aves y otras serpientes. Tienen colmillos cargados de veneno. Su tiempo de vida se desconoce.
ES mejor pensárselo des veces antes de lanzarse a caminar bajo los árboles en los que pueda aguarecerse este depredador ya que, a pesar de sus rugosas escamas y su cola prensil, nunca se sabe cuándo puede caer desde su percha. Las víboras de los arbustos suelen vivir en poblaciones aisladas lejos de los asentamientos humanos y pasan la mayor parte del tiempo en árboles en los que rara vez tienen contacto con el hombe, pero a veces sucede que...
Ejemplo de ataque o defensa:
Una víbora se afana en atrapar un pequeño lagarto que descansa en el extremo de una rama y se enrosca lista para el ataque. Pero incluso las serpientes cometen errores y, al abalanzarse hacia su presa, la víbora pierde su asidero y cae encima de un campesino que pasaba por allí, inconsciente del drama en curso. Al sentir la víbora, el hombre se asusta y profiere un grio; la serpiente reacciona mordiéndole fuertemente en el hombro.
Las víboras de los arbustos se encuentran en todo el África ecuatorial, desde Guinea, en el oeste, a Mozambique, en el este. Vive en una gran variedad de hábitats: desde bosques de hoja perenne, montañas y selvas tropicales hasta pantanos y altos pastizales. De las nueve espacies, solo Atheris superciliaris y Atheris hindii viven en el suelo; las demás pasan la mayor parte del tiempo en las ramas de los árboles.

Víbora de los arbustos azul (Atheris chlorechis)

Víbora de los arbustos azul (Atheris chlorechis). Esta víbora tiene un color azulado y se parece más a una víbora que las demás de su especie. Su cabeza es grande, ancha y a menudo triangular para que quepan las glándulas salivales modificadas ue producen y guardan el veneno. Unos ojos grandes y redondos con pupilas verticales ayudan a la víbora a localizar las presas cuando la luz es tenue. La lengua como la mayoría de las serpientes, la víbora de los arbustos rastrea a su presa por las partículas de olor que se transportan en el aire. Su lengua sinuosa atrapa las moléculas de olor del aire y las traslada al órgano de Jacobson: un hueco en el techo de la boca revestido con células receptoras sensibles. Las escamas estriadas mejoran el agarre de la serpiente y definen su perfil. Las de la víbora peluda se asen como cerdas erizadas. Las víboras de los arbustos exhiben una asombrosa variedad de matices, del verde y el pardo al amarillo y el negro, pero todas usan los dibujos de color y las interrupciones de su piel para evitar ser percibidas.
A lo largo de la costa occidental de África, los trabajadores de las plantaciones corren el riesgo de sufrir la mordedura de la víbora verde de los arbustos, Atheris squamigera, que a menudo ronda por los cafetales. Algunas víboras de los arbustos tienen la punta de la cola de color claro. Según se cree, así pretenden hacerse pasar por gusanos y atraer a sus presas. Las escamas salientes sobre los ojos confieren a la víbora cornuda de los arbustos, Atheris ceratophora, un aspecto diabólico. Las víboras de los arbustos tenían antes un ámbito de distribución más amplio que el actual, ya que su número se está reduciendo. Las especies de los bosques son especialmente vulnerables, dado que gran parte de su hábitat está siendo destruido por la industria maderera o para construir casas. En comparación con otras especies de serpientes, estas víboras tienen los colmillos más largos. Puede medir hasta 75 cm de largo; las hembras sulen ser más grandes que los machos. Comen anfibios, lagartos y roedores; a veces, caracoles, babosas, aves y otras serpientes. Tienen colmillos cargados de veneno. Su tiempo de vida se desconoce.
ES mejor pensárselo des veces antes de lanzarse a caminar bajo los árboles en los que pueda aguarecerse este depredador ya que, a pesar de sus rugosas escamas y su cola prensil, nunca se sabe cuándo puede caer desde su percha. Las víboras de los arbustos suelen vivir en poblaciones aisladas lejos de los asentamientos humanos y pasan la mayor parte del tiempo en árboles en los que rara vez tienen contacto con el hombe, pero a veces sucede que...
Ejemplo de ataque o defensa:
Una víbora se afana en atrapar un pequeño lagarto que descansa en el extremo de una rama y se enrosca lista para el ataque. Pero incluso las serpientes cometen errores y, al abalanzarse hacia su presa, la víbora pierde su asidero y cae encima de un campesino que pasaba por allí, inconsciente del drama en curso. Al sentir la víbora, el hombre se asusta y profiere un grio; la serpiente reacciona mordiéndole fuertemente en el hombro.
Las víboras de los arbustos se encuentran en todo el África ecuatorial, desde Guinea, en el oeste, a Mozambique, en el este. Vive en una gran variedad de hábitats: desde bosques de hoja perenne, montañas y selvas tropicales hasta pantanos y altos pastizales. De las nueve espacies, solo Atheris superciliaris y Atheris hindii viven en el suelo; las demás pasan la mayor parte del tiempo en las ramas de los árboles.

Víbora de los arbustos ecuatorial (Atheris squamigera)

Víbora de los arbustos ecuatorial (Atheris squamigera). La víbora de los arbustos ecuatorial tiene una forma juvenil de color vede y una forma adulta de color marrón anaranjado. Su cabeza es grande, ancha y a menudo triangular para que quepan las glándulas salivales modificadas ue producen y guardan el veneno. Unos ojos grandes y redondos con pupilas verticales ayudan a la víbora a localizar las presas cuando la luz es tenue. La lengua como la mayoría de las serpientes, la víbora de los arbustos rastrea a su presa por las partículas de olor que se transportan en el aire. Su lengua sinuosa atrapa las moléculas de olor del aire y las traslada al órgano de Jacobson: un hueco en el techo de la boca revestido con células receptoras sensibles. Las escamas estriadas mejoran el agarre de la serpiente y definen su perfil. Las de la víbora peluda se asen como cerdas erizadas. Las víboras de los arbustos exhiben una asombrosa variedad de matices, del verde y el pardo al amarillo y el negro, pero todas usan los dibujos de color y las interrupciones de su piel para evitar ser percibidas.
A lo largo de la costa occidental de África, los trabajadores de las plantaciones corren el riesgo de sufrir la mordedura de la víbora verde de los arbustos, Atheris squamigera, que a menudo ronda por los cafetales. Algunas víboras de los arbustos tienen la punta de la cola de color claro. Según se cree, así pretenden hacerse pasar por gusanos y atraer a sus presas. Las escamas salientes sobre los ojos confieren a la víbora cornuda de los arbustos, Atheris ceratophora, un aspecto diabólico. Las víboras de los arbustos tenían antes un ámbito de distribución más amplio que el actual, ya que su número se está reduciendo. Las especies de los bosques son especialmente vulnerables, dado que gran parte de su hábitat está siendo destruido por la industria maderera o para construir casas. En comparación con otras especies de serpientes, estas víboras tienen los colmillos más largos. Puede medir hasta 75 cm de largo; las hembras sulen ser más grandes que los machos. Comen anfibios, lagartos y roedores; a veces, caracoles, babosas, aves y otras serpientes. Tienen colmillos cargados de veneno. Su tiempo de vida se desconoce.
ES mejor pensárselo des veces antes de lanzarse a caminar bajo los árboles en los que pueda aguarecerse este depredador ya que, a pesar de sus rugosas escamas y su cola prensil, nunca se sabe cuándo puede caer desde su percha. Las víboras de los arbustos suelen vivir en poblaciones aisladas lejos de los asentamientos humanos y pasan la mayor parte del tiempo en árboles en los que rara vez tienen contacto con el hombe, pero a veces sucede que...
Ejemplo de ataque o defensa:
Una víbora se afana en atrapar un pequeño lagarto que descansa en el extremo de una rama y se enrosca lista para el ataque. Pero incluso las serpientes cometen errores y, al abalanzarse hacia su presa, la víbora pierde su asidero y cae encima de un campesino que pasaba por allí, inconsciente del drama en curso. Al sentir la víbora, el hombre se asusta y profiere un grio; la serpiente reacciona mordiéndole fuertemente en el hombro.
Las víboras de los arbustos se encuentran en todo el África ecuatorial, desde Guinea, en el oeste, a Mozambique, en el este. Vive en una gran variedad de hábitats: desde bosques de hoja perenne, montañas y selvas tropicales hasta pantanos y altos pastizales. De las nueve espacies, solo Atheris superciliaris y Atheris hindii viven en el suelo; las demás pasan la mayor parte del tiempo en las ramas de los árboles.

Víbora de los arbustos (Atheris hispida)

Víbora de los arbustos (Atheris hispida). Su cabeza es grande, ancha y a menudo triangular para que quepan las glándulas salivales modificadas ue producen y guardan el veneno. Unos ojos grandes y redondos con pupilas verticales ayudan a la víbora a localizar las presas cuando la luz es tenue. La lengua como la mayoría de las serpientes, la víbora de los arbustos rastrea a su presa por las partículas de olor que se transportan en el aire. Su lengua sinuosa atrapa las moléculas de olor del aire y las traslada al órgano de Jacobson: un hueco en el techo de la boca revestido con células receptoras sensibles. Las escamas estriadas mejoran el agarre de la serpiente y definen su perfil. Las de la víbora peluda se asen como cerdas erizadas. Las víboras de los arbustos exhiben una asombrosa variedad de matices, del verde y el pardo al amarillo y el negro, pero todas usan los dibujos de color y las interrupciones de su piel para evitar ser percibidas.
A lo largo de la costa occidental de África, los trabajadores de las plantaciones corren el riesgo de sufrir la mordedura de la víbora verde de los arbustos, Atheris squamigera, que a menudo ronda por los cafetales. Algunas víboras de los arbustos tienen la punta de la cola de color claro. Según se cree, así pretenden hacerse pasar por gusanos y atraer a sus presas. Las escamas salientes sobre los ojos confieren a la víbora cornuda de los arbustos, Atheris ceratophora, un aspecto diabólico. Las víboras de los arbustos tenían antes un ámbito de distribución más amplio que el actual, ya que su número se está reduciendo. Las especies de los bosques son especialmente vulnerables, dado que gran parte de su hábitat está siendo destruido por la industria maderera o para construir casas. En comparación con otras especies de serpientes, estas víboras tienen los colmillos más largos. Puede medir hasta 75 cm de largo; las hembras sulen ser más grandes que los machos. Comen anfibios, lagartos y roedores; a veces, caracoles, babosas, aves y otras serpientes. Tienen colmillos cargados de veneno. Su tiempo de vida se desconoce.
ES mejor pensárselo des veces antes de lanzarse a caminar bajo los árboles en los que pueda aguarecerse este depredador ya que, a pesar de sus rugosas escamas y su cola prensil, nunca se sabe cuándo puede caer desde su percha. Las víboras de los arbustos suelen vivir en poblaciones aisladas lejos de los asentamientos humanos y pasan la mayor parte del tiempo en árboles en los que rara vez tienen contacto con el hombe, pero a veces sucede que...
Ejemplo de ataque o defensa:
Una víbora se afana en atrapar un pequeño lagarto que descansa en el extremo de una rama y se enrosca lista para el ataque. Pero incluso las serpientes cometen errores y, al abalanzarse hacia su presa, la víbora pierde su asidero y cae encima de un campesino que pasaba por allí, inconsciente del drama en curso. Al sentir la víbora, el hombre se asusta y profiere un grio; la serpiente reacciona mordiéndole fuertemente en el hombro.
Las víboras de los arbustos se encuentran en todo el África ecuatorial, desde Guinea, en el oeste, a Mozambique, en el este. Vive en una gran variedad de hábitats: desde bosques de hoja perenne, montañas y selvas tropicales hasta pantanos y altos pastizales. De las nueve espacies, solo Atheris superciliaris y Atheris hindii viven en el suelo; las demás pasan la mayor parte del tiempo en las ramas de los árboles.