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martes, 30 de julio de 2013

Serpiente de cascabel (Crotalus atrox)

Serpiente de cascabel (Crotalus atrox). Cada ojo presenta una pupila vertical que se ensancha en la oscuridad para dejar pasar la tenue luz. El cascabel, es una serie de escamas córneas que encajan unas en otras de forma holgada. Cuando la serpiente, al ser molestada, hace vibrar la cola (más deprisa de lo que el puede ver el ojo humano) suenan como un cascabel. Dos fosetas o sensores térmicos, una delante de cada ojo, detectan el fulgor del calor corporal. La serpiente exhibe en el dorso un inconfundible dibujo en forma de rombos. Le sirve para camuflarse mientras descansa o cuando aguarda sigilosa a una presa.
Puede medir de 75 cm a 2,1 m y pesar hasta 5 kg. Sus principales presas son pequeños mamíferos, aves y lagartos. Su tiempo de vida es de 30 años (Cautividad).
La gente solía pensar que las serpientes usaban el cascabel para “hablar” unas con otras y “encantar” a sus presas, que se dirigían en línea recta hacia su boca abierta. Hoy en día se cree que el cascabel evolucionó para defenderse de los bisontes, que en tiempos recorrían Norteamérica en inmensas y destructivas manadas.
Al terminar el otoño, las serpientes de cascabel se reúnen por docenas en “guaridas” donde hibernan en una cálida piña. Esta suelen estar cerca de las casas, pero pasan desapercibidas.
A menudo, cuando la serpiente abandona el estado de hibernación, lo primero (y último) que ve es el cañón de un fusil. Cada primavera, se caza miles de serpientes de cascabeles, y se capturan y matan otras muchas ante la mirada de las múltiples agolpadas en “rodeos” de reptiles.
Un motivo por el que la serpiente de cascabel es tan peligrosa es la inmensa cantidad de veneno que puede inyectar, sobre todo si el animal no ha mordido nada (o a nadie) recientemente.
Al caminar por los senderos del oeste de Norteamérica es vital mirar bien dónde se pisa, sobre todo si se escucha un siniestro cascabel. Ignorar este aviso característico de la serpiente es un error tan grave que rara vez se repite. Muchos depredadores del oeste americano se deleitan comiendo serpientes, pero son pocos los que se atreven con una serpiente de cascabel. Esta gran serpiente no rehúye la lucha para defender su terreno, lo que no debe sorprender, dadas las armas de que dispone.
Un coyote en busca de comida molesta a una serpiente de cascabel adulta que sesteaba al sol. El coyote está muy interesado: no ha comido nada desde que salió de su guarida al alba y la serpiente sería un desayuno perfecto, aunque tardío.
La serpiente retrocede cuando el coyote avanza, y agita la cola con furia. El coyote decide que lo primero que ha de hacer es terminar con el molesto cascabel.
Al instante, las serpiente ataca con sus largos colmillos y le inyecta una dosis completa de veneno en la carne. El coyote aúlla de dolor y se aleja arrastrándose, agonizando hasta morir; la serpiente sigue dorándose al sol.
La serpiente de cascabel está extendida desde el Centro-sur de California al Golfo de México en Texas, y en varias pequeñas islas del golfo de California. Vive principalmente en zonas secas, en particular las que contienen matorrales y afloramientos rocosos. Es más común en tierras bajas, aunque puede encontrarse en sistemas montañosos de hasta 2.000 m.

Boa esmeralda (Corallus canina)

Boa esmeralda (Corallus canina). El cuerpo voluminoso está aplanado lateralmente, lo que permite a la boa retorcerse entre las ramas y trepar a los troncos altos. Cuando la boa se enrosca en una rama, suele apoyar su ancha cabeza en el centro de los anillos. Por el día, las pupilas se estrechan como las de un gato, pero cuando la boa caza durante la noche, se ensanchan para ver en la oscuridad. Musculosa móvil, la cola se enrosca con fuerza en las ramas para sostener a la serpiente colgando sobre el suelo del bosque. Las brillantes escamas verdes de la boa se confunden con las lustrosas hojas perennes, mientras que las barras blancas del dorso semejan la luz moteada que proviene del sol. Las fosetas entre las escamas de los labios contienen órganos termosensibles que detectan el calor del cuerpo de las víctimas en la oscuridad. Los dientes finos y afilados, atraviesan con facilidad el pelo y la piel para clavarse en la carne. Además, se curvan hacia atrás para que la presa no pueda escapar.
La boa esmeralda puede llegar a medir de 90 cm a 2m. Sus principales presas son los mamíferos, aves y lagartos. Puede producir de 10 a 20 crías en una sola puesta. Puede llegar a vivir a hasta 17 años (Cautividad).
Los sensores térmicos de los labios de la boa esmeralda pueden detectar cambios minúsculos de temperatura, lo que hace a la serpiente increíblemente sensible a la cercanía de las posibles víctimas de sangre caliente.
Por lo común, la boa esmeralda cuelga la cabeza abajo para devorar la presa, pues así la puede engullir con más facilidad.
Aunque una boa esmeralda adulta es de color verde brillante, sus crías a menudo son naranjas o de color teja. Tal vez se trate de una estrategia de protección que imita el color de las venenosas víboras arborícolas.
Como otras boas, esta especie presente dos espolones en la base de la cola: son vestigios de las patas traseras que desaparecieron durante el proceso evolutivo.
Carl von Linneo dio a la boa esmeralda su nombre en latín, Corallus canina, en 1758. El término Corallus se refiere probablemente a los dibujos en forma de coral que observó en algunas variedades. Canina viene de “perro”, debido a la forma de la ancha cabeza de la boa  y la longitud de sus dientes, al estilo de un can.
Suspendida de una rama en la húmeda selva amazónica, esta boa es una trampa viviente para cualquier animal que se acerque por sus proximidades. Y si se cansa de estar quieta, persigue a la presa por los árboles. Muchas  criaturas de la selva terminan su vida en el terrible abrazo de los anillos verdes de la boa esmeralda. Con su dientes como agujas y sus reflejos instantáneos, la serpientes es capaz incluso de atrapar aves en pleno vuelo mientras se encaminan a una rama en la que posarse.
Ejemplo de caza a aves:
Apostada en una rama como si fuera una liana, con su largo cuerpo seguro por la fuerza de la cola prensil, una boa esmeralda observa con interés el vuelo de un guacamayo en sus proximidades.
La boa elige el momento a la perfección, abre las mandíbulas y ataca: clava sus afilados dientes a través de las plumas del ave. Atrapado y sangrante, el guacamayo responde con un débil aleteo.
La boa completa la caza, abrazando con sus anillos a la infortunada ave, y poco a poco la somete con la presión. Al oprimirla fuertemente, la vida se escapa de su presa hasta que, al fin, la serpiente empieza a engullirla empezando por la cabeza.
La boa esmeralda vive en Sudamérica, donde acecha en el follaje de los bosques tropicales húmedos de la cuenca amazónica. Su ámbito se extiende desde el sur de Venezuela y Colombia al este de Ecuador, Perú y Bolivia, y también al norte de Brasil hasta Guyana, Suriman y la Guayana Francesa.

lunes, 22 de julio de 2013

Serpiente voladora (Chrysopelea ornata)

Serpiente voladora (Chrysopelea ornata). Unos completos dibujos de tonos claros y oscuros definen la piel. Ayudan a la serpiente a camuflarse en el follaje salpicado de motas de sol. La serpiente tiene unos ojos grandes y buena vista, algo vital para un depredador diurno que caza animales veloces. Aunque las escamas del vientre de la serpiente tiene laterales rígidos, las secciones centrales se pliegan hacia arriba. De esta manera la serpiente consigue crear la forma cóncava necesaria para saltar. Los sensibles orificios nasales husmean el aire en busca del olor de la presa.
Puede llegar a medir hasta 1,3 m, normalmente 1m. Come lagartos, ranas, aves y pequeños mamíferos como murciélagos. Vive en Bosques, regiones arboladas y plantaciones, aunque evita las zonas densas de árboles. Su tiempo de vida se desconoce.
La serpiente voladora vive a menudo cerca del hombre y protagoniza ataques virulentos cuando es manipulada. Por suerte, aunque las mordeduras de sus pequeños colmillos provocan hematomas locales, su veneno no tiene la fuerza suficiente para provocar consecuencias serias en el ser humano.
La serpiente voladora del paraíso es particularmente conocida por los bellos dibujos de su piel.
La hembra pone de 6 a 12 huevos de cascara correosa en un lugar oculto y seguro en un árbol. Los huevos tardan de 10 a 13 semanas en eclosionar para producir crías que miden unos 20 cm de largo. Al principio, las crías tienen colores y dibujos diferentes a sus progenitores.
La serpiente voladora tiene varios enemigos naturales, entre ellos el ser humano, que a veces las cree peligrosas. Otros depredadores son las serpientes más grandes, feroces o venenosas, como la serpiente de manglar de bandas amarillas (Boiga dendrophila).
En tiempos se pensaba que las leyendas sobre serpientes voladoras eran fruto de las mentes calenturientas de los primeros exploradores, pero esta elegante serpiente realiza saltos de planeo tan largos que parece volar. Las serpientes voladoras trepan por los troncos de los árboles con la mayor facilidad, y persiguen a sus presas saltando simplemente con las fauces abiertas de una rama a otra. Pero tal vez su cualidad más notable es la capacidad de planear desde lo alto como paracaídas vivientes.
Ejemplo de como vuela:
Después de trepar al tronco de un árbol del bosque, una serpiente voladora se enrosca en una cómoda rama y se tiende al sol. Pese a su actitud relajada, mantiene los ojos abiertos atenta al menor movimiento, y los anillos listo para la acción. Más tarde, siente la urgencia de buscar alimento. El suelo está a más de 50 m de distancia, pero ello no la disuade de lanzarse al abismo.
Extiende las costillas, aplana el cuerpo y estira el vientre para formar un semicilindro, como una caña de bambú abierta. Consigue así atrapar una bolsa de aire bajo su cuerpo y convierte la que, en otros seres vivos, sería una rápida caída en un elegante planeo.
Contoneando el cuerpo y utilizando la cola para equilibrarse, la serpiente controla la velocidad y la dirección de la caída. Cuando llega a un lugar idóneo, se posa entre el follaje con un ruido sordo. Apenas en un segundo recupera su forma cilíndrica habitual.
La serpiente voladora está distribuida por una amplia región del sur de Asia, desde el este de la India hasta Birmania (Myanmar) y el sur de China, en buena parte del sudeste de Asia. La serpiente se encuentra también en Sri Lanka y Filipinas.

Pitón arborícola verde (Chrondropython viridis)


Pitón arborícola verde (Chrondropython viridis). Unas fosetas especiales delante de los ojos contienen sensores térmicos que permiten a la serpiente localizar a sus presas de noche. Las pupilas verticales de este depredador nocturno se estrechan en el fulgor del día, pero se abren completamente en la oscuridad, cuando se prepara para la caza.
Unas escamas de notable tamaño en el vientre ayudan a la serpiente a asirse a los troncos de los árboles y las ramas al trepar. La cola prensil se flexiona para adaptarse a las ramas redondas y sostener el peso de la serpiente cuando se cuelga. Esta musculosa serpiente puede cubrir fácilmente distancias considerables entre las ramas, tendiendo la cabeza de forma rígida hasta alcanzar el siguiente apoyo. Puede llegar a medir hasta 2 m, pero la media es de 1 a 1,3 m. Sus presas principales son lagartos, ranas, aves y pequeños mamíferos. Tiene unas mandíbulas poderosas y unos largos colmillos. Su tiempo de vida se desconoce.
A veces se descubren pitones arborícola con un color azul. Sucede así cuando las escamas de la serpiente carecen de pigmentos amarillos. En los ejemplares corrientes, los pigmentos amarillos y azules de la piel se combinan para producir su característico color verde.
Las pitones adultas son de color verde claro, pero no así las jóvenes presentan normalmente un tono amarillo brillante, o a veces naranja o color teja. Ninguna otra especie de pitón tiene forma juvenil tan diferente a la adulta.
Según se cree, los ejemplares jóvenes de las pitones arborícolas verdes emplean sus diminutas colas como cebos a modo de gusanos, meneándolas astutamente para atraer a las presas curiosas.
Como una liana letal, la pitón arborícola verde se cuelga de las altas ramas de la cubierta de la espesa selva. Sus escamas verdes se acoplan a la perfección con los distintos tonos del follaje. La pitón arborícola es una experta en la emboscada. La cola prensil y un total control de los músculos permiten a esta depredadora colgarse inmóvil durante los largos periodos a la espera de una presa. No resulta fácil verla entre la maraña de vegetación, hasta que es demasiado tarde.
Ejemplo de caza:
Asida a una rama con los anillos de la cola, la pitón se oculta en el verdor de un lugar al que acuden los murciélagos para posarse. Un murciélago aletea y se coloca cerca del reptil.
La pitón calibra la posición de la presa y baja lentamente la cabeza, preparando el ataque. Abre las mandíbulas y proyecta la cabeza hacia delante, para clavar sus colmillos en el cuerpo de la víctima.
Hay que tener en cuenta que la pitón arborícola verde no tiene veneno, mata por constricción osea enrosca a la víctima con su robusto cuerpo y cada vez que la víctima intenta respirar la serpiente aprieta más fuerte hasta matarla.
La pitón arborícola verde vive en los densos bosques lluvioso de Nueva Guinea y las islas circundantes, y en la península de Cabo York, en Australia. En cuanto eclosiona, la serpiente trepa hasta el techo de la selva. Los machos no abandonan nunca los árboles; solo las hembras descienden hasta el suelo selvático para poner los huevos e incubarlos durante dos meses hasta que eclosionan.










Víbora cornuda del desierto (Cerastes cerastes)


Víbora cornuda del desierto (Cerastes cerastes). Los colmillos huecos se desenvainan justo antes del ataque de la víbora, y después se clavan profundamente para bombear el letal veneno en la víctima. Cuando se asusta, la serpiente agita la cola, como un gato enfadado. La víbora puede ser amarilla, parda o gris, para adaptarse al color de la arena del lugar.
Puede llegar a medir hasta 60-70 cm. Come presas como pequeños mamíferos y lagartos. Tiene largos colmillos que contienen un veneno de acción rápida. Sus táctica de caza es a la emboscada.
Puede llegar a vivir hasta 17 años en cautividad. Si la víbora cornuda del desierto se siente amenazada, se frota las escamas para producir un sonido agudo, con la esperanza de espantar a los enemigos.
Los encantadores de serpientes norteafricanos recorren a menudo a la víbora cornuda del desierto en sus actuaciones, debido a su aspecto amenazador. Pero si no pueden hacerse con un ejemplar de esta especie, lo sustituyen por una variedad sin cuernos, Cerastes vipera, y le incrustan púas de puercoespín en la cabeza para simular los cuernos. No sorprende que la serpiente no tarde mucho en perecer.
La víbora cornuda del desierto suele cazar de noche, cuando desciende la temperatura y los animalillos que le sirven de presas salen de sus refugios para buscar comida.
Mientras históricamente se le a asociado a la víbora cornuda del desierto con la reina Cleopatra, la víbora lebetina, Vipera lebentina mauritanica, aparece en las historias bíblicas como encarnación del diablo. Se creía que su veneno, suficientemente potente para derribar al mejor de los camellos, era la exhalación del maligno.
Es peligroso ver serpientes venenosas deslizándose por el terreno, pero aún resulta peor que permanezca ocultas bajo la superficie para atacar a víctimas desprevenidas que pasen cerca de ellas. Uno puede protegerse de las serpiente venenosas que ve, pero es muy improbable descubrir a una víbora cornuda del desierto semienterrada en la arena. Si alguien la descubre, tal vez sea porque acaba de notar que le ha clavado los colmillos en el pie.
Ejemplo de defensa:
En una noche de luna llena un muchacho beduino camina temerariamente por la arena del desierto. Tiene la mala suerte de molestar a una víbora cornuda que, sintiéndole como una amenaza, se escabulle rápidamente de su vista.
Dispuesta para la acción, la serpiente aguarda silenciosa bajo la arena, atenta a las vibraciones. El chico se acerca y pisa el rabo de la serpiente, que se revuelve al instante y le hunde los colmillos en el pie. Aullando de dolor y de sorpresa, el muchacho se aleja como puede; aunque está gravemente herido por el veneno, probablemente se recuperará.
La víbora cornuda del desiertovive en los desiertos del norte del continente africano, desde Mauritania a Marruecos, en todo el Sahara hasta Egipto. También se encuentra en países como Jordania, Iraq, Arabia Saudí y Kuwait.

Terciopelo de pestaña (Bothrops schlegelii)

Terciopelo de pestaña (Bothrops schlegelii). Esta especie de víbora se distingue de las demás por tener una especie de pestañas. Una zona diferenciada de escamas erizadas y espinosas sobre cada ojo dota a la terciopelo de un “ceño” severo. Las pupilas hendidas en vertical se abren de par en par en la oscuridad. Las serpientes distinguen el movimiento y el color, pero no el detalle.
Una foseta delante de cada ojo detecta el calor corporal de las presas de sangre caliente. La serpiente proyecta repentinamente su lengua bífida para captar en el aire el aroma de su presa.
Puede llegar a medir hasta 75 cm; normalmente de 45 a 60 cm. Sus presas son pequeños mamíferos, pequeñas aves, lagartos y ranas. Tiene unos colmillos cargados de veneno. Su ataque más normal es con una sola mordedura. Su tiempo de vida es de 10 años en la naturaleza.
La terciopelo de pestañas puede tener 12 o más crías, cada una de las cuales puede tener diferente color.
Algunos expertos creen que la finalidad de las “pestañas” de estas serpientes es proteger a los ojos mientras se desliza por el follaje o se cuelga de las ramas.
La oruga de la mariposa Hermerplanes triptolemus se defiende imitando el aspecto de la terciopelo de pestaña.
Los colmillos de la víbora de pestaña tienen forma de bisagra. Cada colmillo posee una serie de colmillos de repuesto o “embrionarios” que le crecen detrás. Cuando el siguiente colmillo de la fila ha terminado de crecer, el delantero se afloja y quedara incrustado en la siguiente víctima de la serpiente.
Se sabe que la terciopelo de pestaña mata un promedio de seis personas al año solo en Costa Rica.
La terciopelo de pestaña, una mascota popular entre los aficionados, es fácil de criar en cautividad.
Las “pestañas” dotan a esta vistosa víbora de un aspecto amenazador incluso dentro del grupo de las serpientes venenosas. No se trata de mera apariencia: la terciopelo de pestañas puede matar con una sola y rápida mordedura letal. El veneno de la terciopelo de pestaña resulta terrerífico porque es hemotóxico, es decir, destruye los vasos sanguíneos y los glóbulos rojos. Las consecuencias para un labriego alejado de las urgencias médicas son desoladoras.: sangrara por la ojos, la boca y y los riñores, y sufrirá una muerte dolorosa.
Ejemplo de defensa:
En los bosques de Costa Rica, un campesino camina por una senda sombreada. Pendiente del terreno desigual, no ve a tiempo a la terciopelo de pestaña que está descansando en una rama baja. Roza al reptil con la cabeza.
Al ser molestada, la serpiente se revuelve y clava sus colmillos en el intruso. Hace tiempo que no come, así que tiene las glándulas de veneno a rebosar. No hay salvación para el hombre.
La terciopelo de pestaña acecha en los arbustos, las lianas, las palmas y otros árboles, normalmente a lo largo de las orillas de los ríos, por todo el trópico americano. Está distribuida desde el sur de México a América Central, donde es conocida localmente como bocaracá, y en Colombia, Ecuador y el oeste de Venezuela, en el norte de Sudamérica.




Víbora mano de piedra (Bothrops nummifer)

Víbora mano de piedra (Bothrops nummifer). La gruesas escamas aparecen a menudo de forme que, cuando descansa, la mano de piedra se confunde con las sombras que proyectan los árboles en los bosques. El rechoncho cuerpo de la serpiente puede ser gris, pardo o castaño claro. Unas manchas triangulares a lo largo de la columna rompen la uniformidad del dibujo. Las fosetas son termosensibles y están situadas a ambos lados de la cabeza entre el orificio nasal y el ojo, examinan el aire constantemente en busca del calor corporal de los animales próximos. La forma de cuña de la cabeza carece de dibujos, salvo una única banda oscura bastante gruesa a cada lado, que nace en la parte posterior del ojo.
Puede llegar a medir hasta 60 cm. Come roedores, lagartos y ranas. Tiene unos colmillos cargados de veneno. Su ataque típico es saltando para después morder de una sola vez. Su tiempo de vida se desconoce.
Entre las serpientes “saltadoras” en todo el mundo, se encuentran las víboras cornudas africanas y las garibas asiáticas. La serpiente voladora del sudeste de Asia va un paso más allá porque planea entre lo árboles.
La mano de piedra es una especie de víbora de fosetas. Estas serpientes se distinguen por poseer unas fosetas en la parte anterior de la cabeza. Los expertos pensaban que se trataba de oídos u orificios nasales. En algunas partes de Sudamérica, estas especies aún siguen conociéndose como “serpiente cuatro narices” . En realidad, las fosetas se utilizan para detectar el calor de las presas. En los experimentos para descubrir la importancia de las fosetas termosensibles, se descubrió que una serpiente de cascabel ciega alcanzaba una tasa de aciertos del 98% en los ataques contra sus presas. Cuando se les tapaban las fosetas nasales, la tasa de aciertos disminuía al 27%. Las fosetas termosensibles de algunas víboras pueden detectar los mínimos cambios de temperatura.
Si alguna vez camina por los bosques de América Central, esté alerta ante la aparición repentina de alguna serpiente que pueda catapultarse en el aire e infligirle una dolorosa mordedura. Su camuflaje es tan perfecto que, a menudo, simplemente espera en un montón de hojas el paso de algún roedor para abalanzarse sobre él. Pero la intrépida serpiente mano de piedra también se aventura fuera de los bosques hacia los claros en busca de alimento, que incluye a los animales domésticos. Pese a su tamaño relativamente pequeño, se torna muy agresiva cuando se siente importunada.
Tecnica de caza o defensa:
Un desventurado pastor guía a un grupo de vacas por el boscaje en América Central, en busca de pasto fresco. Los animales, al pisar la hierva pesadamente, molestan a una víbora mano de piedra. Amenazada por las pezuñas lentas y6 afiladas de las vacas, la serpiente se enrosca al instante en forma de S lista para el ataque.
Cuando el pastor intenta guiar a una de las vacas con una vara, salta y le muerde en la pata delantera. El hombre, sobresaltado, espanta rabioso a la serpiente: no puede permitirse perder un animal tan valioso ni pagar los cuidados de un veterinario. Si actúa con rapidez, tal vez impida que la víbora inyecte su dosis letal de veneno.
La mano de piedra esta distribuida por los bosques lluvioso y plantaciones de América Central, desde el sudeste de México a Panamá, pero sobre todo en el oeste de Guatemala y El salvador. En algunos lugares está amenazada debido a la destrucción de su hábitat forestal por las actividades agrícolas y madereras.